La partida de un gran amigo siempre será un reto para recordarlo, por el dolor y la nostalgia. Una mezcla de emociones que empaña la memoria con una pátina de añoranza, abrillantando ciertos recuerdos mientras oculta otros sin una lógica ligada a la importancia.
“Lucía” forma parte de la antología de cuentos Mujeres que cuentan secretos (Narratio, 2020), escrito por quienes formamos parte del colectivo latinoamericano de escritoras denominado Mujeres que cuentan.
“Amor con clase” forma parte de la antología de cuentos Once mujeres que cuentan erotismo (Narratio, 2018), escrito por quienes formamos parte del colectivo latinoamericano de escritoras denominado Mujeres que cuentan.
“El tren” forma parte de la antología de cuentos Catorce mujeres que cuentan (Narratio, 2017), escrito por quienes formamos parte del colectivo latinoamericano de escritoras denominado Mujeres que cuentan.
Se trata de una colección de 20 cuentos que con voces de viento nos narra historias. Algunas nos hablan de cómo durante la pandemia del 2020 a 2021 el amor y el erotismo se viven sin miedos ni prejuicios al emplearse la comunicacióna a ciegas por whatsApp; también se narra cómo los jóvenes se escapan de la obligada encerrona para visitar antros secretos donde es posible vivir el goce de los cuerpos mediante el amor químicamente puro; pero también se habla de cómo la mano de Dios visita a los adultos mayores que desnudan sus almas para amarse con la inocencia de sus quince años. Otras historias, sin embargo, nos hablan de mujeres que vuelan la noche para emprender misiones peligrosas, o que viajan por regiones ignotas, y ante situaciones extremas nos muestran su lado oscuro cargado de miedos y prejuicios. Mientras que en otras más encontramos relatos sobre jovencitas sujetas al poderío cruel de adultos que las violentan, o sobre mujeres que desnudan sus almas para hablarnos de sus amores rebeldes, de sus crisis de soledad o ante el matrimonio y la maternidad, o lo que enfrentan frente al psicoanálisis. Pero no todas las historias hablan de mujeres y hay narracciones donde los hombres se enfrentan a las exigencias de su peculiar sexualidad, o a la muerte o son visitados por los muertos. Lo que une a todas las historas es el encuentro con el otro, con la otra, con los otros, y la dificultad implicada en desentrañar-nos y desentrañar-los. En suma, aquí el lector se verá reflejado en sus miedos y anhelos más profundos al identificarse con alguna historia o con cierto personaje bajo la universalidad literaria que caracteriza este libro.
La conjura del tiempo se gestó al finalizar el siglo XX cuando conocí el puente más moderno de La Paz, Bolivia. Desde allí podían verse las cumbres nevadas del Illimani y me era inexplicable por qué la población de origen campesino, ya urbanizada y con gran poder económico, había escogido ese lugar para ritualizar sus bodas, mientras que para algunos jóvenes citadinos era el mejor sitio para suicidarse. Ante las incógnitas mi espíritu antropológico pronto fue suprimido por un impulso que me obligó escribir una novela. Estaban en ella el lago Titicaca y la cordillera nevada, las culturas milenarias y los rituales andinos, los misioneros colonizadores, las cholas frondosas y risueñas, las cofradías católicas de danzantes, la feria anual de miniaturas, el trato injusto de los “blancos” hacia los pobladores originarios, y por supuesto, lo que se gestaba ya como una ruptura inevitable de la sociedad ante la magnitud de la discriminación y la injusticia. Y, sin embargo, lo que escribía no era un espejo, sino la creación de otro país, otras lenguas y a otras personas, como si un canto telúrico emanara de ese lugar para dictarme la escritura.
Se reflexiona sobre la dificultad de comprender las diferencias y las desigualdades sociales en sus múltiples dimensiones: culturales, identitarias, sociales y económicas. Se parte de la hipótesis de que ambas son construcciones sociales que deben ser analizadas en su proceso de elaboración, justificación e institucionalización, así como en su expresión en prácticas sociales y discursivas. Al tomar como punto de partida su construcción podrá comprenderse la interconexión y retroalimentación entre las diferencias y desigualdades que afectan a los sujetos sociales. La hipótesis se pone a prueba en una localidad de Yucatán, México, en donde se advierte cómo las diferencias y desigualdades afectan de diversas maneras a los pobladores de acuerdo con su posición social de género, generación, étnica y de clase; es decir, de acuerdo con la condición de subordinación y/o de poder que éstos tienen en un lugar y un tiempo determinado.
Desde la antropología mexicana se analizan las características demográficas y culturales que han hecho que en México se privilegie el estudio de las relaciones interétnicas. Se pone énfasis en el carácter subordinado de las poblaciones caracterizadas desde el poder como étnicas, y se plantean posibles vías sociales para generar relaciones interculturales, como una expresión a futuro para el establecimiento de relaciones sociales entre poblaciones culturales diversas, sin que exista la asimetría y la desigualdad que conduce a que unas poblaciones, y no otras, sean caracterizadas como étnicas.
Ficha: 2002, “De las relaciones interétnicas a la interculturalidad”, en Raúl Béjar y Héctor Rosales (Coords.) La identidad nacional mexicana como problema político y cultural. Los desafíos de la pluralidad, México, UNAM-CRIM, pp. 53-93 . ISBN: 970-32-0199-7
Se presenta un recuento de los principales autores y corrientes antropológicas que en nuestro país han estudiado a los indígenas en las ciudades. Se analizan sus aportes y se presentan los problemas y las tareas pendientes en el campo de investigación de los indígenas que habitan las ciudades y que hasta esa fecha han sido casi invisibles para la antropología mexicana. Se enuncian las investigaciones antropológicas en marcha que intentan resolver algunos de esos retos.
Ficha: 2002, “Del comunalismo a las megaciudades: el nuevo rostro de los indígenas urbanos”, en Guillermo De la Peña y Luis Vázquez León (Coords.) La antropología sociocultural en el México del milenio: búsquedas, encuentros, transiciones, México, Fondo de Cultura Económica, INI y el CNCA, pp. 295-340. ISBN: 968-16-6674-7
En este amplio capítulo se hace un análisis de la evolución del movimiento indígena en México, durante el siglo XX, tomando en cuenta la clase de movimiento social que desarrollan así como el tipo de demandas que enuncian. Con base a lo anterior, se plantea una tipología de organizaciones (reivindicativas, políticas o radicales) con el propósito de analizar sus demandas y alianzas políticas. Se reflexiona, además, sobre el carácter de sus demandas políticas y democráticas y se considera su incidencia en los procesos de reforma del estado mexicano.
Ficha: 2000, “Pueblos indígenas, movimientos sociales y lucha por la democracia”, en Estado del Desarrollo económico y social de los pueblos indígenas de México, Tomo I, México, INI, pp. 355-418. ISBN: 970-18-3880-7