El objetivo de este texto es presentar el Diálogo de Saberes (DdS) como una praxis reflexiva que en América Latina se ha propuesto construir escenarios respetuosos y no asimétricos para la interacción entre actores con sistemas de conocimientos distintos.
En este artículo se propone analizar cómo se construye la diferencia para producir diversas desigualdades en función de la etnia, la clase social, la generación y el género en Yaxcabá, un pueblo maya de Yucatán. Mostramos cómo los habitantes de Yaxcabá se diferencian étnicamente mediante el uso de apellidos asociados con la ascendencia maya o española. Este sistema de clasificación interétnica surge de un imaginario colectivo que utiliza una supuesta diferencia cultural para reproducir desigualdades sociales, económicas y simbólicas. Estas se utilizan para justificar prácticas discriminatorias de los habitantes de Yaxcabá que reclaman origen español contra otros miembros de la comunidad que se identifican como de origen indígena. Estas prácticas se expresan a través de una compleja organización social entre grupos familiares, vinculando y confrontando diferentes identidades colectivas, esencializadas y estigmatizadas, que sirven para establecer posiciones sociales y de prestigio. Mostramos cómo se suman a esta diferenciación étnica otras desigualdades, como la desigualdad generacional y la desigualdad de género. Las mujeres de origen maya sufren una desigualdad agravada, arraigada en la lengua y la cultura mayas, que las subordina a los hombres. Todo esto motiva a los jóvenes, hombres y mujeres, a desear cambiar su situación social.
Este texto tiene como objetivo refexionar sobre la noción de diálogo de saberes, noción en boga y altamente polisémica. Aquí, se propone delimitar un contenido posible dentro de una posición ética y política, útil para emprender tareas de colaboración respetuosa, horizontal y para el bien común, entre actores con sistemas de conocimiento distintos, cultural y epistémicamente. Lo que incluye recuperar antecedentes que han contribuido a delinear un marco cognitivo, discursivo y de acción política para darle un sentido especifíco, de modo que permita encauzar s alianzas entre actores diversos, sean éstos integrantes de los pueblos indígenas, campesinos o afrodescendientes, ambientalistas o defensores de los derechos de los pueblos, entre otros.
Era el 28 de julio 2019, en plena fiesta patronal del barrio de Santo Santiago, cuando en la explanada de entrada al Parque Nacional “Barranca del Cupatitzio” de Uruapan Michoacán, un grupo de danzantes mostraba al público que los rodeaba los pasos más elaborados del repertorio de cada uno de ellos. La música, emanada de una notoria bocina negra, iba de los sones tradicionales de la música purépecha a otra más comercial, como la de La Pantera Rosa.
Este breve texto fue presentado como ponencia el 28 de febrero de 2018, en el Coloquio 80 Aniversario del INAH. Diálogos y Reflexiones Interdisciplinarias en Antropología, en la Coordinación Nacional de Antropología, Ciudad de México. En él se propone reflexionar sobre los retos de la Cuarta Transformación, impulsada por el actual presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, en el campo cultural mexicano. En esta versión para Narrativas Antropológicas se han incorporado únicamente los párrafos referentes a las dos iniciativas presentadas por el grupo parlamentario de Morena, las cuales afectan directamente la protección de las culturas, los conocimientos y las expresiones culturales indígenas y de las llamadas culturas populares o tradicionales.
En este artículo recurro a la etnohistoria, la lingüística y la antropología para analizar la construcción social de la juventud entre los habitantes de Yaxcabá, Yucatán, desde la época pre-hispánica hasta la actualidad. Para de esta manera, mediante el trabajo antropológico, analizar los elementos de continuidad y cambio en la concepción de ser joven en la cultura maya. Se pone atención en lo que significa ser joven entre hombres y mujeres, como una construcción de género que expresa las asimetrías y la desigualdad en la lengua maya y en ciertas prácticas y creencias sociales. Se muestra, además, lo que los jóvenes estudiantes de bachillerato piensan acerca de lo que significa ser maya y sobre si ellos se conciben o no como mayas.
En este artículo se reflexiona sobre el reto que tiene la antropología para crear una perspectiva propia dentro del campo de investigación de las juventudes indígenas. Se abordan varios aspectos: la dificultad que existe cuando se trabajan como sinónimos, o equivalentes, la identidad indígena/india de origen colonial, con la que emplea cada pueblo para autodenominarse; la existencia histórica de categorías, en lenguas indígenas, para denominar al sector de población que nosotros llamamos joven para comprender sus transformaciones; cómo abordar la diferencia y la desigualdad de género y generación entre los pueblos indígenas; cómo atender los nuevos contextos de socialización en que el ser joven surge o se actualiza; cómo las condiciones estructurales y las dinámicas internas y externas han forjado o acentuado la diversidad y la desigualdad entre los jóvenes; y cómo el consumo globalizado no es por sí mismo generador de rupturas ni un forjador de identidades juveniles.
En el siglo XXI estamos frente a la convicción de que se deben trans formar las relaciones entre los generadores, portadores y difusores del conocimiento científico y los pueblos considerados originarios, naivos o tradicionales: los indígenas, campesinos y afrodescendien tes.
Articular la problemática de los conocimientos indígenas, el diálogo inter cultural y el patrimonio biocultural requiere un ejercicio de clari cación conceptual. Sobre todo si se pretende contribuir a descolonizar nuestros países, que además de soportar la carga de la subordinación a los proce sos de globalización contemporánea, viven lo que algunos autores llaman la colonialidad del pensamiento.
El capítulo analiza la posición de los jóvenes indígenas dentro de las sociedades campesinas y los retos para lograr su participación activa en la construcción de la soberanía alimentaria. Parte de la idea de que las comunidades campesinas son formas complejas de organización social basadas en el parentesco, la diversidad productiva y el manejo integral del medio ambiente. Sin embargo, enfrentan desigualdades internas (de género y generación) y externas (despojo, subordinación al capitalismo, estigmatización cultural), lo que provoca tensiones y migración juvenil.