
El capítulo analiza la posición de los jóvenes indígenas dentro de las sociedades campesinas y los retos para lograr su participación activa en la construcción de la soberanía alimentaria. Parte de la idea de que las comunidades campesinas son formas complejas de organización social basadas en el parentesco, la diversidad productiva y el manejo integral del medio ambiente. Sin embargo, enfrentan desigualdades internas (de género y generación) y externas (despojo, subordinación al capitalismo, estigmatización cultural), lo que provoca tensiones y migración juvenil.